martes, 3 de mayo de 2011

La visión abierta

Título:          La visión abierta
Subtítulo:     Del mito del Grial al surrealismo
Autor:          Victoria Cirlot
Editor:         Siruela
ISBN:         978-84-9841-439-4
Lugar:         Madrid
Fecha:         2011
Reseña:       Babelia (El País) España


ENSAYO. La leyenda del Grial es sólo una de las perspectivas desde la que este libro se enfrenta a un tema universal: la "visión abierta", el ojo interior, el ver más allá del ver. Ver con una inmensa claridad, comparable a la del sol reflejado en un pote de estaño como le sucedió a Böhme, los grandes secretos del universo, penetrar en eso que, bajo aspectos diferentes, siempre se ha llamado "Dios". Como si hoy, por decirlo así, traspasáramos la barrera de Planck y descubriéramos lo que los mismos físicos llaman la fórmula o la partícula "de Dios". Cuando el Grial aparece ante la corte del rey Arturo cubierto de una tela de seda, Gauvin, caballero de la mesa redonda, de escudo y estandarte blancos, luminosos, cuyas fuerzas crecen con la luz del sol hasta triplicarse al mediodía, se lamenta por no haberlo podido "ver claramente" y jura no retornar a la corte hasta haberlo conseguido. A Victoria Cirlot le intriga esa heroica pretensión de Gauvin y realiza un bello esfuerzo por aclarar ese inquietante ver claro, abrir esa misteriosa visión abierta, entender qué pueda significar eso. Las experiencias visionarias de Hildegard von Bingen y de Jacob Böhme, la originaria de todas: el Apocalipsis de San Juan, así como el mundo imaginal de la cultura irania, están en la base de su análisis. Que despliega confrontando todo ese mundo excepcional de experiencia en evangeliarios, retablos, salterios, códices, misales, piedras, con algunos testimonios, no menos insólitos, del proceso creativo del XX, con surrealistas como Breton, Ernst, Magritte, Masson, Brauner, o con Picasso. En el vuelo mágico del artista, dice, como en el del visionario, la percepción sensitiva no desempeña papel alguno, las imágenes alcanzan valor de símbolos, se alejan de lo efímero mundano para mostrar la eternidad celeste. Entre visionarios y artistas este libro crea él mismo un mágico círculo de ida y vuelta, subyugante tanto por la profundidad mística de su mirada esclarecedora como por la elegante agilidad de su narración.
Parece que también Cirlot, como visionarios y artistas, haya "visitado el cielo".

Isidoro Reguera  30.04.2011

domingo, 1 de mayo de 2011

Oxford 7

Título:          Oxford 7
Autor:          Pablo Tusset
Editor:         Destino
ISBN:         9788423344369
Lugar:         Barcelona
Fecha:         2011
Reseña:       El Cultural (El Mundo) España

Desde la aparición de Lo mejor que le puede pasar a un cruasán (2001), las novelas de Pablo Tusset (Barcelona, 1965) han apuntado una línea de humor y sátira descoyuntada poco frecuente entre nosotros, sobre todo si se compara con su auge en otras literaturas europeas. Oxford 7 recorta mucho esa faceta humorística y se sitúa, además, en el terreno de la narrativa de anticipación -que a veces se confunde con el de la llamada ciencia-ficción-, escasa igualmente en la literatura española, a pesar de relatos ya clásicos como los de “Clarín” (“Cuento futuro”), Madariaga (“La jirafa sagrada”) o Pedro Salinas (“La bomba increíble”), además de incursiones ocasionales en el género por parte de otros autores (Tomás Salvador, Torrente Ballester, Elia Barceló, etc.) y de novelistas difundidos en colecciones populares, como Domingo Santos o Juan José Plans. Y aún podría dedicarse un recuerdo a las creaciones, hoy arqueológicas, de Jesús de Aragón o del “Coronel Ignotus” (José de Elola), consumidas durante el primer tercio del siglo XX. Oxford 7 participa de los elementos de la literatura de anticipación -sus acciones se sitúan en el año 2089- y ofrece numerosos elementos propios de la ciencia-ficción: naves espaciales, comunidades humanas alojadas en diversos planetas -de los que “Earth” es tan sólo uno más, que conserva ciudades y edificios “vigésimicos”-, lluvia artificial, jardines hidropónicos, artefactos técnicos de extremada complejidad en cuya descripción minuciosa derrocha el autor inventiva e ingenio, pero, sobre todo, una transformación de hábitos y valores que afecta a todos los modos de la existencia.

Es en este aspecto donde el humor satírico de Pablo Tusset despliega sus mejores virtudes. En el campus de Oxford 7 brilla una adaptación del antiguo lema norteamericano, convertido ahora en “In Gold We Trust”; la moneda es el eurodólar; no existen médicos, sino “ingenieros sanitarios”; hay Facultades universitarias, patrocinadas por grandes firmas comerciales, como Apple y Coca-Cola, de Ingeniería Sexual, de Artes Plásticas Precomputacionales, de Ingeniería Emocional, y cátedras de Pintura Plana, Emotividad Diferencial, Heavy Metal Precomputacional y otras materias igualmente sorprendentes. Ahora bien: existen también muchos instrumentos que, como los chips subcutáneos, parecen hechos para facilitar la vida diaria en pagos, gestiones e información médica inmediata y, sin embargo, son medios formidables de control del ciudadano, de su vida, sus acciones, su relación con los demás y hasta sus deseos. El esbozo de este sistema de vigilancia universal y exhaustiva, mucho más perfecto y aniquilador que el imaginado por Orwell en 1984, proporciona a la novela de Tusset cierta arista trascendente, un tanto emborronada por el matiz chusco de muchos pasajes y por lo confuso de la historia, organizada en torno a una misteriosa misión que ciertos enviados de Oxford 7 deben realizar en una Barcelona futurista, posterior a la Toma de la Boquería, donde el único valor que sobrevive, inmune al tiempo y a la destrucción, es el Barça -con su negocio de venta de camisetas y cachivaches diversos-, y donde el poder se halla en manos de los antisistema, que, en connivencia secreta y mediante un pacto con las autoridades municipales, ocupan como residencia el antaño noble edificio del Liceo, capitaneados por un Francisco Asis cuyo nombre, lejos de evocar al creador medieval de la Orden Franciscana, designa (A-Sis) a los nuevos rebeldes.

Hay ingenio en muchas páginas de Tusset, cierta melancolía implícita ante una Barcelona degradada y también un deliberado freno a cualquier tentación de convertir la historia en fábula trascendente. La obra está escrita con agilidad y no libre de descuidos: “ese área” (p. 11), “el límite está nítidamente delimitado” (p. 21), “estoy en la sala de juntas en dos minutos” (p. 23), “separa y junta por tres veces las yemas” (p. 35), “los destellos multicolor” (p. 70), “podéis largaos de aquí” (p. 253) o el catalanismo “se aguanta” (p. 186) por “se sujeta”.


Ricardo Senabre  29.04.2011

Punto de fisión

Título:          Punto de fisión
Autor:          David Torres
Editor:         Algaida
ISBN:         9788498775686
Lugar:         Sevilla
Fecha:         2011
Reseña:       El Cultural (El Mundo) España


Con la práctica de diferentes subgéneros narrativos en una media docena de obras David Torres (Madrid, 1966) está construyendo una trayectoria novelística de interés y mérito literario crecientes, reconocida por algunos premios como el Dashiell Hamett de novela negra y el Tigre Juan (Niños de tiza, 2008), la condición de finalista del Nadal (El gran silencio, 2003) y ahora el IV premio Logroño concedido a su última novela, Punto de fisión, de la cual hay que destacar la riqueza semántica encerrada en sus múltiples aspectos temáticos, la variedad de asuntos entrelazados en su laberinto de historias, y la diversidad y versatilidad de modelos narrativos empleados.

Las cuatro historias están desarrolladas en narración alternante con pertinentes nexos de unión entre todas, de modo que al final los cuatro ejes vertebradores convergen en una misma historia compleja. En su desarrollo colaboran dos narradores, uno en primera persona que cuenta lo relatado en el manuscrito de Punto de fisión, reproducido en letra cursiva, y otro narrador omnisciente que cuenta en tercera persona las tres historias restantes. El narrador del manuscrito es el ucraniano Sergei, un niño cuya infancia en Pripyat quedó destrozada por la explosión de la central nuclear de Chernobyl y que ha recorrido Europa, hasta llegar a este Madrid del siglo XXI, contando aquella trágica experiencia bajo el peso de los fantasmas que han escindido su personalidad llevándolo al abismo; su relato parece arrancado de una fantástica ciencia ficción hecha realidad, por lo que sucedió en la central ucraniana (y porque los lectores recordarán la actualidad de lo ocurrido en la japonesa de Fukushima).

La segunda historia está protagonizada por un editor hipocondríaco extorsionado por su ayudante, después de un gatillazo que cambia su vida, empezando por el divorcio y la mentira de su enfermedad y terminando por convertirlo en autor de éxito con la publicación de sus memorias. En otra historia descubrimos las alucinaciones de un individuo anodino a quien un rayo ha convertido en voraz lector y delirante escritor de novelas disparatadas. Estas dos últimas historias encierran numerosos ingredientes literarios, con grandes dosis de parodia, ironía y humor, desde los versos tatuados en el cuerpo de Julia y su voracidad sexual hasta las estrafalarias historias imaginadas por Leo Zubiri y su editor de Libros de la Nada, pasando por las obsesiones y crueldades de un lisiado crítico de cine porno y lo añadido por la historia que comento a continuación. En ella conocemos la investigación policial de unos atentados terroristas perpetrados por el madrileño PICHY (Partido Independentista Chulapo ¿Y?), que han decapitado a La Cibeles y desnarigado a Neptuno por ser divinidades extranjeras. En esta historia descansa el componente de novela negra y con ella se suman nuevas escenas humorísticas de una realidad grotesca, tanto en la accidentada investigación del inspector Rodríguez como en su condición de policía-poetastro que recita sus versos en la extravagante reunión de bohemios en La Caverna, de Lavapiés, donde brillan el Poeta de Terracota y el gorrón de Luisito Sanabria.

Baste lo explicado para dar cuenta (imposible) de la extraordinaria riqueza genérica, argumental y temática de una obra que es, a la vez, novela de ciencia ficción, fantástica, onírica, negra y metanovela que, con intención lúdica y visón humorística, reflexiona sobre sí misma y sobre la literatura en general. El amor y el sexo, la infancia perdida, los nacionalismos, las mafias, el dolor, la violencia, la muerte, la obsesión del doble (en varios personajes) y el mito (en el de Julia-Katia) son los temas dominantes cuyo tratamiento, sometido a deformación esperpéntica, desemboca en una visión grotesca del mundo, si bien al final queda un signo de esperanza en el viaje europeo de Julia con el manuscrito de Sergei y un hijo en su vientre (al que llamará Sergio) hacia el lugar de la catástrofe nuclear en Pripyat-Chernobyl.


Ángel Basanta  29.04.2011